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Enfermedades no transmisibles, una bomba de tiempo en Latinoamérica


En tiempos modernos, la carga de las enfermedades no transmisibles (ENT) constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo.1 Estos padecimientos son un problema grave y creciente para los países de ingresos bajos y medianos (PIBM), por lo que en América se han convertido en causas imperantes de enfermedad, discapacidad y mortalidad, tanto prevenible, como prematura. 2

Enfrentar las ENT consume proporciones cada vez mayores de los presupuestos para la atención médica y de los recursos financieros de sus habitantes, lo cual pone en riesgo el crecimiento económico y el potencial de desarrollo en aquellas naciones que, como resultado del rápido aumento y envejecimiento de sus poblaciones, encaran una marcada alza en las ENT.2

Las cifras que derivan para Latinoamérica y el Caribe son alarmantes: se calcula que una persona de 30 años tiene una probabilidad del 16,2% de morir prematuramente —es decir, antes de los 70 años— por causa de cualquiera de las cuatro principales ENT: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias.1

Los años de salud perdidos Es indispensable que el impacto económico de estas enfermedades sea mejor entendido, y que las graves consecuencias sociales puedan ser mitigadas.2

Dado que a nivel global se ha dado un mayor énfasis en las ENT, las lesiones y las enfermedades transmisibles, es fundamental contar con pruebas sólidas sobre las tendencias por causa en cada nación. Por esto, el estudio de la Carga Global de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD, por sus siglas en inglés) proporciona una evaluación científica y sistemática de los datos estimados de incidencia, prevalencia y mortalidad relacionados con 369 enfermedades y lesiones en dos sexos y 204 territorios.3

Una de las métricas utilizadas por el GBD son los AVAD, o Años de Vida Ajustados por Discapacidad -también conocidos como DALY, por sus siglas en inglés-.3 Este indicador sintético de salud permite medir las pérdidas de salud que representan la mortalidad prematura y la discapacidad asociada a las enfermedades.4

Los AVAD se obtienen al agregar los Años Potenciales de Vida Perdidos (APVP) más los Años Vividos con Discapacidad (AVD), teniendo en cuenta que cada AVAD representa la pérdida de un año equivalente a la completa salud. 4

Las dimensiones económicas de la enfermedad Ante este panorama adverso, se han establecido acuerdos mundiales y regionales que buscan regular los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles. Entre las metas de aplicación voluntaria para el 2025, definidas en el marco mundial de vigilancia integral para la prevención y el control de las ENT, se listan las siguientes:1

• Reducción del 25% en la mortalidad prematura causada por ENT.1
• Reducción relativa del uso nocivo de alcohol en, al menos, 10%.1
• Reducción relativa de la prevalencia de inactividad física insuficiente en un 10%.1
• Reducción relativa de la ingesta poblacional media de sal o sodio en un 30%
Reducción relativa de la prevalencia del consumo actual de tabaco en un 30%
• Reducción relativa de la prevalencia de hipertensión en un 25%.1
• Detención del aumento de la diabetes y la obesidad.1
• Tratamiento farmacológico y asesoramiento de al menos un 50% para prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.1
• 80% de disponibilidad de tecnologías básicas y medicamentos esenciales para tratar las principales ENT.1

A pesar de las respuestas innovadoras, las consecuencias económicas de las ENT continúan aumentando en Latinoamérica y el Caribe. Las estimaciones actuales indican que las pérdidas relacionadas que los países de ingresos bajos y medianos han acumulado superarán los 7 billones de dólares durante el periodo 2011- 2025, estableciendo un promedio de casi 500 miles de millones de dólares por año. Esta pérdida anual es equivalente, aproximadamente, al 4% de la producción económica anual de la región.2

Responder a un problema de esta magnitud epidémica requiere un esfuerzo de todos los sectores, enfocado en los determinantes sociales de estas enfermedades. Aproximadamente 30% de los habitantes de Latinoamérica y el Caribe no tienen acceso a servicios médicos por razones económicas, mientras que un 21% se ven detenidos por accesibilidad geográfica. Por esto, es fundamental una inversión de recursos públicos suficientes para garantizar que la salud universal sea un derecho.2

Fuentes

1. Organización Panamericana de la Salud. Prevención y control de los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles. Estado de la aplicación de las medidas más costoeficaces en América Latina. Washington, D.C.: OPS; 2019.[Consultado 22 de febrero 2020]. Disponible en:
2. Pan American Health Organization. Economic Dimensions of Non-Communicable Disease in Latin America and the Caribbean [Internet]. Legetic B, Medici A, Hernández-Avila M, Alleyne GAO, Hennis A, editors. Washington, D.C., EE.UU.; 2016. 7–8 p. [Consultado 22 de febrero 2020]. Disponible en: https://iris.paho.org/handle/10665.2/28501
3. Vos T, Lim SS, Abbafati C, Abbas KM, Abbasi M, Abbasifard M, et al. Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990–2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet [Internet]. 2020 Oct; 396(10258):1204–22. [Consultado 22 de febrero 2020]. Disponible en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30925-9/fulltext
4. Alvis N, Valenzuela MT. Los QALYs y DALYs como indicadores sintéticos de salud. Rev Med Chil [Internet]. 2010 Sep;138. [Consultado 22 de febrero 2020]. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872010001...
Código: PP-UCM-COL-0044