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Estrés y ansiedad en los profesionales de la salud durante situaciones de trauma


Durante los períodos de brotes pandémicos que afectan a la sociedad, los profesionales de la atención afrontan una gran carga de responsabilidad y trabajo, lo cual repercute en su propia salud mental. Estar expuestos a enfermedades infecciosas y tratar directamente a pacientes contagiados puede provocar sentimientos de soledad, ira y miedo, que derivan en estrés.1

El estrés, la fatiga y el aumento de la carga de trabajo pueden tener diversas consecuencias; por un lado están las manifestaciones físicas, como los trastornos musculoesqueléticos, pero también está el síndrome del desgaste profesional —burnout, en inglés—. Otros factores que contribuyen a su aparición son las jornadas laborales prolongadas, la ansiedad de contagiarse o enfermar a sus seres queridos y aquellos discursos que devalúan la labor del cuidado de la salud.1

Tal ansiedad y agotamiento puede afectar el desempeño laboral, la salud y la calidad de vida. Tanto en médicos, enfermeros y personal auxiliar puede perjudicar el razonamiento, las habilidades de pensamiento abstracto, la atención y la coordinación; esta disminución de la capacidad de resolución de problemas puede disminuir la eficiencia de la salud pública.1 Incluso los proveedores que no dan un cuidado directo a pacientes contagiados son vulnerables a los efectos psicológicos, pudiendo desarrollar un trauma vicario.2

El papel de los sistemas de salud
Ante estos escenarios, es fundamental contar con estrategias para garantizar el bienestar de los profesionales sanitarios, lo cual contribuye a una fuerza laboral sólida y saludable. 2

Los cambios en el sistema hospitalario tienen mejor probabilidad de tener efectos de mayor alcance que el apoyo individual, particularmente si se tienen en cuenta las limitaciones que implica dar apoyo individual a un gran número de trabajadores.2

La experiencia en previas pandemias ha permitido describir medidas para aminorar el impacto psicosocial. Algunas de las prácticas que han demostrado ser útiles para abordar la incertidumbre y el miedo entre los trabajadores, son:2

• Un fuerte liderazgo con una comunicación hospitalaria frecuente, honesta y rápida, sin tratar de ser excesivamente tranquilizadora.2
• La transparencia y flexibilidad en los órganos de supervisión y entre los servicios de prevención y control.2
• El reconocimiento de la incertidumbre.2
• Proporcionar planes claros, basados en pruebas, que refuercen la confianza y la autoeficacia de los trabajadores.2
• La correcta dirección sobre los procesos hospitalarios.2
• Provisión adecuada de suministros y equipo, particularmente ante una posible escasez.2

Es importante notar que aquellos proveedores de servicios de salud que han recurrido al auto aislamiento o que están en cuarentena pueden presentar síntomas de trastorno de estrés postraumático, depresión, estigmatización y miedo a sufrir pérdidas económicas. Si no se les garantiza un apoyo adecuado, el reporte de síntomas puede caer en el infraregistro, y los trabajadores podrían acudir a sus labores estando enfermos, aumentando el riesgo de transmisión hospitalaria. 2

En este tema, una red de apoyo sólida puede ayudar a contrarrestar las emociones negativas del aislamiento. Entre otras recomendaciones, están las de proporcionar suministros, tanto médicos como generales, limitar el aislamiento a la duración más corta que sea viable, y enfatizar el altruismo, al igual que el servicio al bien común, como valores centrales de la profesión. 2

Síntomas y señales de alarma
Aquellos profesionales que proveen servicios sanitarios durante una pandemia deben vigilar los signos de estrés y desgaste, estos pueden incluir desde el abandono de la higiene personal, depresión, irritabilidad, fatiga, y frustración, hasta factores más serios, como un alto y constante nivel de preocupación, alterarse fácilmente o tener pesadillas. 3

Entre las recomendaciones para el autocuidado, están:3

• Dese un tiempo diario para desestresarse. Es importante realizar actividades que se disfruten.3
• Pida el apoyo de los miembros de su equipo. Esto va desde hablar sobre las preocupaciones compartidas hasta revisar mutuamente que el equipo de protección se use correctamente.3
• Manténgase en contacto con sus seres queridos, familia y colegas. La tecnología puede ayudarle a conectarse.3
• Pida ayuda cuando lo necesite, sobre todo si se siente inclinado hacia comportamientos dañinos para usted u otros. 3
• Desarrolle formas sanas para sobrellevar el estrés. Esto incluye tomar tiempos para el descanso, vigilar su nutrición y socializar.3
• Procure no utilizar drogas o alcohol para lidiar con el estrés.3
• Limite el tiempo que pasa en redes sociales y leyendo noticias.3
• Cuide su cuerpo. Elija alimentos nutritivos, haga ejercicio regularmente y duerma las horas suficientes.3

Fuentes

1. Çelmeçe N, Menekay M. The Effect of Stress, Anxiety and Burnout Levels of Healthcare Professionals Caring for COVID-19 Patients on Their Quality of Life. Front Psychol [Internet] noviembre 23, 2020; 11. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3389/fpsyg.2020.597624 [Consultado el 7 de diciembre 2020]
2. Wu PE, Styra R, Gold WL. Mitigating the psychological effects of COVID-19 on health care workers. CMAJ [Internet] abril 15, 2020;192(17):E459–60. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1503/cmaj.200519 [Consultado el 7 de diciembre 2020].
3. Minnesota Department of Health. Tips for Taking Care of Yourself. Resources for Health Care Workers. [Internet] agosto 18, 2020. Disponible en: https://www.health.state.mn.us/diseases/coronavirus/hcp/mhtips.pdf
[Consultado el 7 de diciembre 2020].
Código: PP-UCM-COL-0034