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Suicidio: un problema de salud pública y de los medios de comunicación


Cerca de 800 mil personas se quitan la vida cada año, sin embargo, la disponibilidad de datos globales es pobre. La falta de sensibilización provoca que las medidas de prevención no se aborden adecuadamente, y el estigma impide que aquellos que enfrentan la ideación suicida puedan recibir la ayuda que necesitan.1 

Aun cuando el suicidio es prevenible, en 2016 fue la segunda causa de muerte a nivel mundial entre la población de 15 a 29 años. Si bien es un problema que se da en todos los países, el 79% se produce en regiones de ingresos bajos y medianos.1 

El principal factor individual de riesgo es un intento previo de suicidio no consumado. Existe una importante relación con los trastornos mentales —en especial aquellos vinculados con el abuso del alcohol y la depresión—, pero un buen número de suicidios pueden producirse impulsivamente durante una crisis. Además, la OMS ha identificado una relación entre conductas suicidas y exposición a violencia, abusos y desastres; de igual forma, las tasas son más elevadas entre grupos marginados que son objeto frecuente de discriminación.1

El panorama en América Latina 
En vista de la urgencia social y sanitaria provocada por el suicidio, es necesario promover estudios que aporten a futuros programas de prevención. Un ejemplo de esto es el reporte derivado de las estadísticas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, que en el periodo comprendido entre el 2000 al 2010 reveló que se suicidaron más hombres (78.1%) que mujeres (21.9%), con un promedio de edad entre 34.5 + 17.6 años, siendo que la edad con más suicidios reportados fue de 19 años.2  

Las personas solteras representaron el 43.6% de aquellos que se suicidaron, y los que tenían pareja, el 39.7%. El grado de educación tiene un impacto estadístico, ya que uno de cada tres tenía estudios hasta primaria y uno de cada cuatro hasta secundaria; solo el 5.6% tenía estudios técnicos, profesionales o universitarios. El mayor número de suicidios se presentó en zonas urbanas (66%).2 

En todo el mundo, el mecanismo de muerte más empleado es el ahorcamiento. Esto último apunta a que el medio utilizado suele estar relacionado con la facilidad de acceso; así, en zonas rurales es común el uso de plaguicidas, mientras que las armas de fuego suelen ser elegidas por militares y policías.2  

Monitoreo entre la población adolescente 
Otro ejemplo es el programa RADAR (Red para la Atención y Derivación de Adolescentes en Riesgo suicida), implementado ante el creciente número de suicidios entre los adolescentes en Chile, país que cuenta con la tasa más alta de suicidios en Latinoamérica. Sus resultados permitieron identificar cuatro problemas principales: 3

Los adolescentes en riesgo no se encuentran adscritos al sistema de salud.
Los profesores carecen de herramientas para el manejo de estos adolescentes.
La ausencia de una red comunal para su manejo y apoyo.
La necesidad del personal de salud de contar con herramientas específicas para atender a este sector poblacional.
 

El silencio, un escondido factor de riesgo 
La postura de los medios de comunicación ha sido, tradicionalmente, silenciar este fenómeno. Si bien esto puede calificarse como un silencio sin dolo que intenta evitar un posible “efecto Werther” es decir, una imitación del suicidio, como lo hizo el protagonista de la novela de Goethe,  los profesionales de la salud recomiendan a los medios dar visibilidad a este problema social de tan grandes dimensiones.4 

El impacto positivo de tal difusión se nombra como el “efecto Papageno”, referenciando al personaje de La flauta mágica de Mozart, que desiste de sus ideas suicidas al conocer las alternativas que existen frente a la muerte. Esta visibilización contribuye a eliminar el tabú y permite que posibles víctimas sepan que existen canales de ayuda.4 

El silencio es un factor de riesgo en todo el mundo, por ello el compromiso del sector salud y de los medios debe ser una comunicación veraz, con el fin de dar visibilidad al suicidio y a las estrategias preventivas.4 

Fuentes

1. Organización Mundial de la Salud. Suicidio. Notas descriptivas.
[Internet]. 2012. [Consultado 29 de enero de 2021]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide
2. Cardona Arango, D., Medina-Pérez, O, Cardona, D. Caracterización del suicidio en Colombia, 2000-2010. Revista Colombiana de Psiquiatría. 2016;45(3):170-177. [Consultado 29 de enero de 2021]. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rcp.2015.10.002
3. Bustamante, F., Urquidia, C. et al. El programa RADAR para la prevención del suicidio en adolescentes de la región de Aysén, Chile: resultados preliminares. Revista Chilena de Pediatría. 2018;89(1):145-
148. [Consultado 29 de enero de 2021]. Disponible en:
4. Durán, Ángeles; Fernández-Beltrán, Francisco. “Responsabilidad de los medios en la prevención del suicidio. Tratamiento informativo en los medios españoles”. El profesional de la información, 2020;29,(2).
[Consultado 29 de enero de 2021]. Disponible en:
Código: PP-UCM-ARG-0026